► GOBIERNO DE OBAMA DEMANDA POR LEY DE ARIZONA

El Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, demandó el martes al estado de Arizona por su nueva y estricta ley de inmigración, en una medida criticada por los republicanos, quienes dijeron que se necesitaban mejores niveles de seguridad.

La polémica ley exige a policías estatales y locales investigar el estado inmigratorio de cualquier persona que sospechen está ilegalmente en el país, lo que ha llevado a los críticos a decir que la medida es inconstitucional.

La ley de Arizona, un estado controlado por republicanos, fue aprobada en un intento por frenar el afluente de miles de inmigrantes ilegales que cruzan la frontera desde México cada mes y combatir el narcotráfico y otros delitos en la zona.

La demanda, presentada mientras el Congreso se encuentra en un receso de una semana, es parte de un enfoque mayor de Obama para lidiar con los 10,8 millones de inmigrantes ilegales que se cree se encuentran en el país, que indica que la inmigración es responsabilidad del Gobierno federal y no de cada estado.

La acción legal es una apuesta política del Gobierno, mientras una encuesta de Pew Research Center mostró que el 59 por ciento de las personas aprueban la ley de Arizona.

La ley de Arizona podría “interferir con la vital política exterior y los intereses de seguridad nacional al interrumpir la relación de Estados Unidos con México y otros países”, dijo el Departamento de Justicia en la demanda de 25 páginas.

El departamento presentó la demanda en una corte federal en Arizona y pidió una orden preliminar y permanente contra la polémica ley, que entraría en vigor el 29 de julio.

La disputa legal también se produce en un momento crucial, cuatro meses antes de las elecciones parlamentarias de medio mandato en la que la comunidad hispana es un gran bloque electoral que suele votar por los demócratas, y a quienes los republicanos han intentado cortejar.

Republicanos condenaron la demanda, diciendo que la ley aún no entraba en efecto y que por lo tanto cualquier impugnación era prematura.

“El Gobierno de Obama no ha hecho todo lo que puede para proteger a la gente de Arizona de la violencia y el delito que la inmigración ilegal trae a nuestro estado”, dijeron en un comunicado los dos senadores republicanos de Arizona, John McCain y Jon Kyl.

CUESTIONAMIENTOS

Funcionarios de Gobierno y críticos han condenado la ley, cuestionando su constitucionalidad e indicando que llevaría a la discriminación étnica, junto a una mayor división con los hispanos, una población que crece aceleradamente en el país.

Obama ha advertido que la ley de Arizona podría llevar a un conjunto de leyes diversas aprobadas por los numerosos estados del país, y dijo que el asunto debería ser resuelto a nivel federal por el Congreso.

La semana pasada dio su mayor discurso sobre la reforma inmigratoria desde que asumió el cargo, llamando a ambos lados políticos a unirse para aprobar una medida extensa, pero que se ha visto opacada en gran parte por la crisis económica y el derrame de petróleo en el Golfo de México.

“La reforma que le otorga responsabilidad a nuestro sistema de inmigración no puede ser aprobada sin los votos republicanos. Esa es la realidad política y matemática”, declaró Obama en esa ocasión.

Obama apoya la idea de permitir que los inmigrantes indocumentados de buen comportamiento paguen una multa, aprendan el idioma y se conviertan en ciudadanos. También apoya un fortalecimiento de la seguridad fronteriza y persecución de los empleadores que contratan a trabajadores ilegales.

Sin embargo, opositores republicanos dicen que la seguridad fronteriza debe ser mejorada significativamente antes de lidiar con los millones de inmigrantes ilegales, en su mayoría hispanos.

México y varios grupos de libertades civiles se opusieron a la medida de Arizona, y aún quedan varias impugnaciones legales en la corte federal del estado.

Obama prometió gastar unos 600 millones de dólares extra y enviar hasta 1.200 soldados de la Guardia Nacional a la frontera entre Estados Unidos y México para aumentar la seguridad, aunque los pasos iniciales fueron vistos como muy pequeños para enfrentar el problema.

► INMIGRANTES DE NUEVA JERSEY CONTRA LEY DE ARIZONA

Cientos de inmigrantes hispanos salieron a marchar por las calles de Passaic, Clifton y Paterson para expresar su rechazo a la ley antiinmigratoria de Arizona y exigir una reforma migratoria justa.

El recorrido de seis millas se inició en el parque de la Escuela 10 de Passaic para proseguir luego por la calle Main hasta llegar al Parque Juan Pablo Duarte de Paterson.

► Una exitosa marcha en Nueva Jersey con asistencia de 1,500 personas

“Esto ha superado todas nuestras expectativas”, dijo el activista David Toledo, uno de los organizadores de la actividad. “Ha sido el producto de toda la comunidad unida en una coalición”, agregó Toledo.

“Todos sabemos que éste es un momento de unidad, fraternidad y solidaridad con nuestros hermanos de Arizona que están pasando por un mal momento. Ellos tienen que saber que acá en Nueva Jersey comprendemos su amargura, por eso hemos salido a las calles a protestar”, dijo Toledo.

“Al presidente Toledo le decimos que tiene que impulsar una reforma migratoria ya. No podemos esperar tanto tiempo”, expresó seguidamente.

Toledo remarcó que este año ha habido más deportaciones que en muchos años atrás. “Eso no puede ser, después que Obama hiciera promesa de empujar una reforma migratoria en el primer año de su gobierno”, dijo.

Por su parte, el médico peruano Carlos Tello señaló que la marcha era el reflejo de la unidad indoamericana para el “pedido justo” de los inmigrantes. “Nos oponemos y rechazamos tajantemente la ley de Arizona y ésta es nuestra mayor expresión de solidaridad como comunidad, sin ningún color político”, agregó.

El empresario Norberto Curitomai señaló que esperaba que los congresistas escuchen el pedido de los inmigrantes por una reforma migratoria. “El presidente debe tomar la decisión y presionar al Senado para aprobarla”, comentó.

A los gritos de “somos millones, cuéntennos bien”, la marcha culminó en Paterson, donde diferentes activistas se dirigieron a los inmigrantes.

Un mexicano con máscara de lucha libre —que se identificó solo como Clemente— dijo que estaba apoyando la marcha “para conseguir papeles”.

Más allá, Greg Sullivan, un estadounidense de Elizabeth, portaba un cartel con un sugerente mensaje: “Ningún ser humano es ilegal”. Señaló que la marcha era una “gran expresión de la libertad americana” y que el presidente Obama “debe reconocer el sufrimiento de esta gente y atender sus reclamos”.

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